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Trasladan al Búfalo “Rubén” del Parque de la Biodiversidad a un Santuario de Entre Ríos

Hoy lunes 30 de mayo a las 9 horas se trasladó al búfalo “Rubén”, del Parque de la Biodiversidad al Santuario de Tekove Mymba, situado en Colón, provincia de Entre Ríos. La reubicación es posible a partir de un convenio del EnteMunicipal BioCódoba con la Fundación en el marco de la reconversión del ex Zoológico a Parque de la Biodiversidad.

La Fundación Tekove Mymba, es el único santuario de animales de Argentina y su objetivo es rescatar y albergar en sus 1.200 hectáreas a distintos animales maltratados y explotados. En este espacio ya habitan un oso pardo, dos búfalos asiáticos, Felipe y Gigante, ambos rescatados de un zoológico de La Rioja y casi 200 caballos, entre otros individuos

Durante todo el recorrido hasta el santuario, Rubén estará acompañado por técnicos y profesionales de ambas instituciones y escoltado por Policía Ambiental de la provincia de Córdoba y Gendarmería Nacional. El remolque cuenta con cámaras de seguridad conectadas al habitáculo para seguir de cerca al individuo.

Los cuidadores y veterinarios del búfalo comentaron que durante su ubicación en el remolque Rubén se mostró tranquilo y no ofreció resistencia ya que este tipo de habitáculos ciegos ayuda a disminuir el estrés de la acción.

La historia de Rubén. El búfalo Rubén es un macho adulto que nació en 2011 y en 2014 ingresó al ex Zoológico de Córdoba (actual Parque de la Biodiversidad).

Rubén es un búfalo de agua (bubalus bubalis) que es nativo de las zonas tropicales y subtropicales del sudeste asiático. Su hábitat natural  son los pastizales aluviales y bosques de ribera. Durante la estación calurosa pasan gran parte del día sumergidos en el agua y revolcándose en el barro, con el fin de protegerse del calor y de las picaduras de insectos. Son animales gregarios y se alimentan principalmente de pasturas y hierbas.  “El nuevo ambiente en Tekoe Mymba ofrece amplios pastizales y zonas boscosas con grandes lagunas, brindándole la oportunidad de expresar comportamientos naturales y formar gradualmente parte de un grupo social. Este trabajo conjunto busca mejorar sus condiciones de habitabilidad  y un mayor bienestar en su calidad de vida”, expresó Damián Casconi,  veterinario e Intendente del Parque de la Biodiversidad.

Este especie de búfalo es un bóvido bastante grande, de 1,8 m de altura a la cruz y que alcanza excepcionalmente los 1200 kg de peso en el caso de los machos. Las hembras son más pequeñas y nunca superan los 1000 kg. Gran parte del cuerpo está desprovisto de pelo o lo presenta rígido y en muy corta longitud, siendo su color variable desde el blanco hasta el negro. Los cuernos están aplanados y se curvan hacia atrás, con las puntas muy separadas, llegando a 1,2 m de separación máxima entre una punta y otra.

Le llaman búfalo de agua porque prefiere las áreas encharcadas o pantanosas, donde se sumerge parcialmente y camina sobre el lodo del fondo sin dificultad, gracias a sus anchas pezuñas que le impiden hundirse en exceso.

Puede ser peligroso en estado salvaje, pero es un animal muy dócil cuando ha sido domesticado. El búfalo de río es un excelente productor de leche, mientras que el de pantano a menudo se cría para carne y transporte.

Nuevo Hogar

Cuando Rubén llegue al Santuario Tekove Mymba estará en un espacio de 64 hectáreas, es decir 64 manzanas con condiciones ambientales óptimas para que viva en las mejores condiciones de cautiverio posibles.

El cuidador de Rubén reconoció que le va a provocar un vacío que no esté más en el Parque de la Biodiversidad. “Me va a dar un poco de angustia encontrar el recinto vacío, darle de comer y hacerle un cariño todas las mañanas. Lo vamos a extrañar a Rubén pero lo importante es saber que va a  estar mejor en el santuario con un espacio más grande  para vivir”, dijo convencido.

Carola Milozzi, bióloga y encargada de Bienestar Animal del Parque de la Biodiversidad además señaló que este tipo de búfalos requieren espacios grandes para habitar. “Además necesitan un espacio para cubrirse de las bajas temperaturas que son desfavorables para ellos. También, necesitan estar en un revolcadero, es decir un sitio para estar en el barro. “Los búfalos tienen menos glándulas sudoríparas y el barro les ayuda a que el agua no se evapore tan rápido”, detalló Milozzi.

Son animales gregarios pero pasarán por una adaptación paulatina para la convivencia con otros animales cuando ingresen al santuario”, añadió Milozzi.

Como animales de la fauna silvestre y por su especie, tienen un gran temperamento salvaje y son de contextura física fuerte y robusta. “Generalmente las manadas están lideradas por una hembra con crías y un macho, y después hay manadas con machos solteros”, precisó Milozzi.

“La idea es que el búfalo se estrese lo menos posible en el traslado hacia el Santuario. Para lograr esto, es clave tener información sobre la especie en general y sobre el animal en particular y conocer cuál es su comportamiento. “La idea es que el búfalo se traslade a media mañana, con una temperatura óptima para el viaje de Rubén. El sábado comenzaron a construir una manga para que él pueda pasar en forma segura hacia el remolque”.

Juan Paccot,  presidente de Tekove Mymba, señaló que este es el primer traslado de un animal del ex zoo de Córdoba hacia este santuario de Entre Ríos. “Tenemos un convenio desde hace más de un año con el Ente municipal BioCórdoba y la Municipalidad de Córdoba, para ayudar a la reconversión de algunos animales para darles una mejor vida”, agregó.

Hay legislación en argentina que permite mover animales de un ex zoológico a un Santuario. “Nosotros somos el primero y el único Santuario del país a través de la resolución Nº 770501 del ministerio de Ambiente de la Nación y como todo movimiento interjurisdiccional entre Provincias se necesita siempre de que las instituciones estén inscriptas a nivel nacional”, explicó Paccot. 

Fernando Pieroni activista por los derechos de los animales, contó que en Santuario de Entre Ríos, ya viven dos búfalos de la India lo que le permitirá convivir con animales de su especie. “Vivir en un santuario será un cambio enorme para que él pueda vivir en un ambiente verde y natural.  Se trata de un ambiente controlado por los cuidadores del Santuario.  Los animales tienen derechos, son seres sintientes, y nos corresponde darles la mejor calidad de vida en sus condiciones de cautiverio. El desafío es reconvertir los zoológicos y convertirlos en centros de rescate y no tener animales en cautiverio”, concluyó Pieroni.

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